MEZCAL OLLIN

Hoy, brindamos con Ollin por lo que somos, por lo que fuimos y por lo que, con cada paso, seguimos siendo. Porque en cada sorbo de nuestro mezcal, celebramos el movimiento que debe existir en nuestras vidas como parte esencial de nuestra evolución. Es en ese equilibrio donde encontramos la belleza del cambio y la magia del movimiento que nos impulsa siempre hacia adelante.

EL PROCESO DEL MEZCAL

Cultivo y cosecha

Todo inicia con el cultivo del agave, una planta que crece bajo el sol y el tiempo. Tras años de maduración, las piñas alcanzan su punto perfecto y son cosechadas a mano por los jimadores. Cada corte representa respeto a la tierra y al ciclo natural que da vida a nuestro mezcal.

Cocción del agave

Las piñas se cuecen lentamente en hornos cónicos de piedra, alimentados con leña. Este proceso libera los azúcares naturales y transforma el corazón del agave en el alma dulce que dará origen al mezcal. Cada horno encierra el fuego, el tiempo y la tradición que dan vida a Ollin.

Fermentación

Una vez molido, el agave se coloca en tinas de madera donde inicia la fermentación natural. Con el aire, el agua y las levaduras del entorno, los jugos del agave comienzan a transformarse en el espíritu del mezcal. Es un proceso vivo, guiado por el tiempo y la energía del movimiento que inspira a Ollin.

Destilación

El líquido fermentado se destila en alambiques de cobre, donde el fuego purifica y concentra su esencia. Este proceso se realiza con paciencia y precisión, separando lo impuro para obtener un mezcal limpio, lleno de carácter y energía. Así nace el espíritu puro que da vida a Ollin.